Biblioteca Popular José A. Guisasola

Educar para la vida

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La oración de la maestra, de Gabriela Mistral


¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestra, que Tú llevaste por la Tierra.

Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes.

Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de justicia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren. No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé.

Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender como ellas lo que no es carne de mis carnes. Dame que alcance a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarte en ella clavada mi más penetrante melodía, para cuando mis labios no canten más.

Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada día y de cada hora por él.

Pon en mi escuela democrática el resplandor que se cernía sobre tu corro de niños descalzos.

Hazme fuerte, aun en mi desvalimiento de mujer, y de mujer pobre; hazme despreciadora de todo poder que no sea puro, de toda presión que no sea la de tu voluntad ardiente sobre mi vida.

¡Amigo, acompáñame! ¡Sostenme! Muchas veces no tendré sino a Ti a mi lado. Cuando mi doctrina sea más casta y más quemante mi verdad, me quedaré sin los mundanos; pero Tú me oprimirás entonces contra tu corazón, el que supo harto de soledad y desamparo. Yo no buscaré sino en tu mirada la dulzura de las aprobaciones.

Dame sencillez y dame profundidad; líbrame de ser complicada o banal en mi lección cotidiana.

Dame el levantar los ojos de mi pecho con heridas, al entrar cada mañana a mi escuela. Que no lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes materiales, mis mezquinos dolores de cada hora.

Aligérame la mano en el castigo y suavízamela más en la caricia. ¡Reprenda con dolor, para saber que he corregido amando!

Haz que haga de espíritu mi escuela de ladrillos. Le envuelva la llamarada de mi entusiasmo su atrio pobre, su sala desnuda. Mi corazón le sea más columna y mi buena voluntad más horas que las columnas y el oro de las escuelas ricas.

Y, por fin, recuérdame desde la palidez del lienzo de Velázquez, que enseñar y amar intensamente sobre la Tierra es llegar al último día con el lanzazo de Longinos en el costado ardiente de amor.

Autora: Gabriela Mistral
Desolación (1922)



BIOGRAFÍA

Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, conocida como Gabriela Mistral , nació en Vicuña, Chile, el 7-4-1889, murió en Nueva York, el 10-1-1957. Pero su "amado pueblo", como ella misma decía, era Montegrande, donde vivió de los tres a los nueve años, y donde pidió que le dieran sepultura. En su testamento estipuló que el dinero producido por la venta de sus libros en América del Sur debía destinarse a los niños pobres de Montegrande.

.Fue maestra, destacada poetisa y diplomática. La primera latinoamericana (y la primera mujer en su especialidad) en ganar el Premio Nobel de Literatura, en 1945.

Utilizó el seudónimo literario Gabriela Mistral en casi todos sus escritos, en homenaje a dos de sus poetas favoritos, el italiano Gabriele D'Annunzio y el francés Frédéric Mistral. En el año 1917 Julio Molina Núñez y Juan Agustín Araya publican una de las más importantes antologías poéticas de Chile, Selva Lírica, donde Lucila Godoy aparece ya como una de las grandes poetisas chilenas. Esta publicación es una de las últimas en que utiliza su nombre verdadero.

Desempeñó el cargo de Inspectora en el Liceo de Señoritas de La Serena. Además fue destacada educadora; visitó México, Estados Unidos y Europa estudiando las escuelas y métodos educativos de estos países. Fue profesora invitada en las universidades de Barnard, Middlebury y Puerto Rico.

Vivió entre América y Europa. A partir de 1933, y durante un periodo de veinte años, trabajó como cónsul de su país en ciudades de Europa y América. Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, italiano, alemán y sueco, y ha sido muy influyente en la obra creativa de muchos escritores latinoamericanos posteriores, como Pablo Neruda y Octavio Paz. Sus diversos poemas escritos para los niños se recitan y cantan en muy diversos países.

La noticia de que había ganado el Nobel la recibe en 1945 en Petrópolis, la ciudad brasileña donde se desempeñaba como cónsul desde 1941. Lo recibió de manos del Rey Gustavo V de Suecia.

Entre los muchos doctorados honoris causa que recibió, se destacan los de la Universidad de Guatemala, la Universidad de California (Los Angeles), la Universidad de Florencia (Italia); son solo algunos. En 1954, la Universidad de Chile finalmente decidió ofrecerle tal honor.

Fuente: HOGAR CRECER





Enlaces







"Ni el escritor, ni el artista, ni el sabio, ni el estudiante, pueden cumplir su misión de ensanchar las fronteras del espíritu, si sobre ellos pesa la amenaza de las fuerzas armadas, del Estado gendarme, que pretende dirigirles."

"Yo soy socialista. Un socialismo muy particular, muy chileno y latinoamericano. La clase social dentro de la cual yo me siento bien, aquella de la que yo espero más, y a la que yo amo de todo corazón, es la clase trabajadora"


Gabriela Mistral (1889-1957)


Poema» EDUCAR,
de Fermín Gainza


Educar es lo mismo
que ponerle un motor a una barca.
Hay que medir, pesar, equilibrar…
y poner todo en marcha.

Para eso
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino,
un poco de pirata,
un poco de poeta
y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar,
mientras uno trabaja,
que ese barco –ese niño–
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.

Soñar que, cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos
seguirá nuestra bandera enarbolada.


H. FERMÍN GAINZA, F. S. C.


"...en cuanto educadores no nos queda más remedio que ser optimistas, ¡ay! Y es que la enseñanza presupone el optimismo tal como la natación exige un medio líquido para ejercitarse. Quien no quiera mojarse, debe abandonar la natación; quien sienta repugnancia ante el optimismo, que deje la enseñanza y que no pretenda en pensar en qué consiste la educación. Porque educar es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en el deseo de saber que le anima, en que hay cosas que pueden ser sabidas y merecen serlo, en que los hombres podemos mejorarnos unos a otros por medio del conocimiento. De todas estas creencias optimistas puede uno muy bien descreer en privado, pero en cuanto intenta educar o entender en qué consiste la educación no queda más remedio que aceptarlas. Con verdadero pesimismo puede escribirse contra la educación, pero el optimismo es imprescindible para estudiarla... y para ejercerla. Los pesimistas pueden ser buenos domadores pero no buenos maestros."

(El valor de educar de Fernando Savater)

Visto y leído en: EDUCAR, de Fermín Gainza Poema atribuido erróneamente a Gabriel Celaya

Imagen de: palabras amigas





Escribe: Eugenio Enríquez
Psicólogo-educador colombiano; Magíster en Educación, Universidad Javeriana, Cali, Colombia.
Docente en: Universidad Santiago de Cali, Instituto de Educación Empresarial IDEE, Institución San José, Cali, Colombia.


Mi madre fue maestra rural y, cuando me contaba su vida, su relato más sentido y conmovedor era el de su tiempo de maestra, desde el primer día de su labor docente en un pequeño poblado. Ella, con sus 17 años, dijo adiós a mi abuelo que la acompañó hasta el mirador más cercano y, antes de que él la detuviera, preocupado por la incomodidades que su hija iba a tener en su primer trabajo, ella espoleó el caballo y dijo adiós sin volver a ver, temerosa también de sucumbir a la mirada protectora del padre. Mi madre sabía que su proyecto existencial tenía que ser superior a las dificultades y tentaciones.

En mi cama de niño le escuchaba lo difícil que resultaba que algunos alumnos aprendieran a escribir, porque sus manos rudas de labriegos no tenían la flexibilidad que exigía el manejo del lápiz; y cómo ella, en una paciencia sin límites, inventaba un cuento o un canto para cada letra y, tomándoles las manos con las suyas, iba guiando cuerpos y mentes por el sendero de la escritura. En mi cama de niño le escuchaba, mientras llegaba el sueño, cómo ella pensaba y pensaba, en las noches de abundantes estrellas, su trabajo del día siguiente.

La vida es la maestra por excelencia y a veces la rudeza de las circunstancias nos hace aprender cosas que existen aunque no están escritas, tal vez ni siquiera pensadas.

Corrían los años de la guerra mundial y, mientras se gestaba el amor de mis padres en las tranquilas tierras del sur del país, en la Europa lejana de entonces dos hombres compartían con sus coterráneos el dolor de los campos de prisión y luchaban, día a día, por mantener el coraje de vivir. Con el tiempo, mis estudios de Psicología me llevarían a conocer sus trabajos sobre la supervivencia y el sentido de la vida: Víctor Frankl, el de La voluntad de sentido y Bruno Bertelheim, el de El corazón bien informado.

Alguien dijo que lo difícil requiere de todo el esfuerzo y lo imposible algo más. El coraje es el valor de ser y hacer a pesar del miedo. Por otro lado fue el gran Freud quien dijo que una de las tres cosas imposibles es educar. El coraje es la virtud que necesitamos para hacer lo difícil y lo imposible.

En el cuento "Las ruinas circulares" Jorge Luis Borges narra la historia de un hombre que tenía un sueño: hacer otro hombre. Para ello llegó al más remoto de los sitios, lleno de ruinas y con una mínima posibilidad de sobrevivencia. Se dedicó a pensar y pensar, convocó todas las energías de su cuerpo y de su espíritu, para plasmar su deseo. Agotó su propio cuerpo en el intento, se olvidó de cualquier otra pasión, solo vivió para ese imposible.

Hacer otro hombre es la utopía del maestro. Hacer otro hombre como él para que pueda ser distinto a él. Construir una casa para que otro ser viva en ella. Dar toda el alma para que el alma del otro pueda volar sola. Decirse adiós a sí mismo para que el otro pueda despedirse.

El maestro es también una reserva. Por su mente pasó la juventud con sus anhelos y pasiones. Se alimentó de las fuentes de sabiduría que tiene la vida y albergó la riqueza del conocimiento, los valores, la filosofía. Después ya puede irrigar en los nuevos surcos que le entrega el tiempo de la madurez.

Para que el trabajo sea sólido, rico y estético, el maestro necesita construir un puente testigo entre las generaciones. No puede enunciar simplemente lo que otros ya dijeron. Lo que le ha sido dado debe asimilarlo y transformarlo. "Aquello que has heredado de tus padres, trabájalo para que sea tuyo", dice el Fausto de Goethe.

El proyecto de vida del maestro implica la superación del miedo al conocimiento siempre renovado, a la gente y a los signos de los tiempos. El alumno, siempre nuevo, le exige estar alerta y dispuesto. El maestro no puede decir "yo ya sé" porque siempre será más lo que le falta que lo que tiene.

El coraje de ser maestro implica la humildad para reconocer la incompletud. Y para reconocer que, sólo allí, en el acto educativo, se puede dar un momento de completud transitorio, para renovar luego la carencia. Por esto, el proyecto de vida del maestro implica una apertura a la grandeza.

Tampoco puede un maestro con coraje existencial, asumir su puesto como un lugar de poder. Sería pusilánime utilizar el saber para erigirse un monumento sobre el pedestal de la ignorancia. El verdadero sabio no denigra del recién llegado ni lo apabulla con su evaluación. Ese lugar lo deja para quien trata de compensar su propia inseguridad con una ostentación de fuerza.

La vida interior del verdadero maestro será siempre fuerte y vital, menos interesada en la imagen y más en la espiritualidad. Tendrá todos los días un poco de eternidad, más allá del tiempo del envejecimiento. Como dice Fallon en su poema Las Constelaciones: "al decaer los pétalos, espárcese el perfume..."

Fue Homero quien logró crear una hermosa mejor versión de la espiritualidad del maestro cuando hizo encarnar a la diosa Atenea en el cuerpo del anciano Mentor. El viejo amigo que acompañaba a Telémaco en la búsqueda de su identidad y de su proyecto de vida, escondía tras las arrugas de la frente el esplendor y la belleza del espíritu de la sabiduría.



Ilustración: Maestra de Horacio Gatto
http://www.horaciogatto.com.ar/

Fuentes: Contexto educativo: revista digital de investigación y nuevas tecnologías, ISSN-e 1515-7458, Nº. 3, 2000. Tomado de: PEQUEblog1» GUÍA DE LECTURA






Pensamientos de una maestra dedicada a la educación primaria sobre su jornada diaria. Por Pili Biarge. (España)



Cuando eres maestra identificas tu vida con tu profesión. No puedes ser maestra durante unas horas al día y olvidarte de tus alumnos cuando cierras la puerta.
Nunca te sientes sola, vas acompañada del recuerdo de tus alumnos todo el día.

La imagen que una profesora tiene de sí misma va asociada a su profesión. Cuando salgo de casa, paseo, visito a mis amigas o voy de compras guardo dentro de mí la conciencia de que soy maestra.

Como maestra tengo mi puesto de trabajo. Por ello cobro una remuneración, cumplo unas obligaciones y tengo firmado un contrato de trabajo que me indica las horas que he de trabajar según el convenio laboral en que esté basado. Un contrato laboral regula las relaciones de trabajo y económicas de un maestro pero no hace un maestro.

Se es maestra cuando la imagen de ti misma como persona privada y como persona profesional coincide.

Tienes una buena jornada cada día de la semana cuando organizas tu vida teniendo en cuenta tus necesidades como persona y teniendo en cuenta que eres maestra.

Todos somos diferentes, tenemos condiciones de vida diferentes, diferente salud…Cuando salimos de trabajar tenemos que resolver nuestros problemas cotidianos, nuestras necesidades… Las personas con vocación hacia los demás dedican un tiempo de su vida diaria a pensar en los demás y a prepararse para ayudar. Sin esa intención no pueden llegar preparados a la próxima jornada laboral.

Cuando una madre de familia se levanta piensa en su arreglo y cuidado personal, en el arreglo y cuidado de sus hijos y en algunas tareas que ha de hacer antes de llegar a su lugar de trabajo. Cuando una maestra se levanta, piensa en todas esas cosas y, además, empieza a pensar en sus alumnos, en cómo se encontrarán ese día, en lo que les dirá, en quien habrá estudiado, si se habrá resuelto algún conflicto pendiente.

El horario de mi día a día que yo organizo tiene en cuenta mi horario laboral, mi familia, mi persona y las necesidades de mis alumnos y de mi profesión.


Pili Biarge. Docente de Barcelona y creadora del blog: Cuaderno de Maestra.
http://www.cuadernodemaestra.es/page/6/




Imagen: Ilustrado por María Ximena Carreira. (Argentina)
http://ximenacarreira.blogspot.com/



“La lectura abre las puertas del mundo que te atreves a imaginar"

"Argentina crece leyendo"


Selección y curaduría: Analía Alvado

Proyecto asociado a «Garabatos»

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